Un prompt es una instrucción de trabajo. Cuanto más claras sean las decisiones que ya has tomado, menos tendrá que adivinar la herramienta.
Las cinco piezas
Objetivo. Explica qué debe producir. «Compara estas tres propuestas» es más concreto que «analiza esto».
Contexto. Añade la audiencia y los materiales de referencia. Si trabajas con un documento, señala qué parte debe utilizar.
Formato. Pide una tabla, una lista de pasos, un correo o una estructura con secciones. Especifica la extensión cuando importe.
Límites. Indica qué debe preservar y qué no puede suponer. Por ejemplo: «No inventes precios ni fechas; marca los datos que no aparecen».
Revisión. Define una comprobación al final. Puede ser enumerar las fuentes utilizadas, señalar incertidumbres o comprobar que se cumplen los requisitos.
Ejemplo listo para adaptar
Compara las propuestas A, B y C del texto que adjunto.
La decisión es para un equipo de cinco personas.
Devuelve una tabla con alcance, coste indicado,
dependencias y preguntas pendientes.
No añadas cifras que no estén en el material.
Termina con tres preguntas que deberíamos resolver
antes de elegir.
Mejora una cosa por vez
Si el resultado no sirve, localiza el problema: ¿falta información, sobra texto o el formato dificulta compararlo? Cambia esa parte y vuelve a probar. Modificar todas las instrucciones a la vez hace difícil saber qué mejoró la respuesta.
Guarda una versión del prompt junto a un resultado que hayas revisado. Un ejemplo correcto ayuda a recordar para qué sirve la plantilla y cuándo necesitas adaptarla.



