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Eric Schmidt compara a OpenAI y Anthropic con imperios coloniales y advierte sobre una nueva disputa mundial por la IA

Eric Schmidt y otros dos investigadores advierten que Estados Unidos y China están construyendo imperios tecnológicos que condicionan el acceso mundial a la inteligencia artificial. Un ensayo en Foreign Affairs compara a OpenAI y Anthropic con antiguas compañías coloniales y señala los riesgos económicos, políticos y militares de esta competencia.

Ilustración editorial: Eric Schmidt compara a OpenAI y Anthropic con imperios coloniales y advierte sobre una nueva disputa mundial por la IA

Lo esencial

Eric Schmidt y otros dos investigadores advierten que Estados Unidos y China están construyendo imperios tecnológicos que condicionan el acceso mundial a la inteligencia artificial. Un ensayo en Foreign Affairs compara a OpenAI y Anthropic con antiguas compañías coloniales y señala los riesgos económicos, políticos y militares de esta competencia.

  • Nuevos imperios tecnológicos: Eric Schmidt, Niall Ferguson y Lisa Klaassen sostienen que Estados Unidos y China están concentrando el poder sobre la inteligencia artificial avanzada, generando dependencias internacionales.
  • OpenAI y Anthropic bajo la lupa: Los autores comparan estas empresas con las antiguas compañías de las Indias Orientales por su influencia económica y política, así como por su relación con los gobiernos.
  • Dos estrategias diferentes: Estados Unidos impulsa tecnologías cerradas y costosas, mientras China distribuye modelos con pesos abiertos para extender sus estándares.
  • Una competencia financieramente exigente: Las inversiones previstas alcanzan cientos de miles de millones de dólares, mientras la deuda y las obligaciones fiscales aumentan la presión sobre las potencias.
  • Taiwán como punto crítico: La concentración de la fabricación avanzada de semiconductores en TSMC representa uno de los mayores riesgos geopolíticos para la industria mundial de IA.
  • Una propuesta de distensión: Los autores sugieren establecer límites internacionales a determinadas capacidades peligrosas de la IA, tomando como referencia los acuerdos de contención de la Guerra Fría.

Introducción: Eric Schmidt advierte que la inteligencia artificial está creando nuevos imperios tecnológicos

La competencia mundial por la inteligencia artificial está configurando una nueva relación de poder entre países. Estados Unidos y China concentran el desarrollo de las tecnologías más avanzadas, mientras otras naciones dependen cada vez más de sus modelos, infraestructura y recursos tecnológicos.

Esta es una de las principales conclusiones de un análisis elaborado por el historiador Niall Ferguson, la investigadora Lisa Klaassen y Eric Schmidt, exdirector ejecutivo de Google.

En el ensayo en Foreign Affairs según The Decoder, los autores sostienen que la competencia por la IA está adquiriendo características similares a las de los antiguos imperios. En particular, comparan el papel de OpenAI y Anthropic con el de las grandes compañías comerciales que llegaron a ejercer un enorme poder económico y político durante la época colonial.

El análisis también plantea que el resultado de esta rivalidad podría depender menos de qué país desarrolle primero la inteligencia artificial general y más de cuál pueda sostener los enormes costos económicos, energéticos e industriales necesarios para mantenerse a la vanguardia.

Contexto: La inteligencia artificial vuelve a convertir la tecnología en un recurso geopolítico

Los autores fundamentan su comparación histórica en las leyes de escalamiento que han impulsado el desarrollo de los modelos de inteligencia artificial.

El progreso de estos sistemas requiere cantidades crecientes de energía, minerales, semiconductores y capital. Por esa razón, argumentan que el software avanzado vuelve a funcionar como un recurso escaso, capaz de generar dependencias entre países y modificar las relaciones internacionales.

En este escenario, las naciones que carecen de los recursos necesarios para competir quedan fuera del grupo de actores capaces de desarrollar los modelos más avanzados.

El ensayo también examina las condiciones materiales y laborales que sostienen esta industria. Los autores mencionan los minerales procedentes del Congo y el trabajo de personas dedicadas al procesamiento de datos en Kenia, donde algunas reciben apenas unos dólares por hora.

Para describir estas relaciones económicas, recurren a una comparación con las estructuras de explotación de la época colonial.

La idea central es que, aunque la inteligencia artificial se presenta como una tecnología digital, su desarrollo depende de cadenas de suministro, infraestructura física y trabajo humano distribuidos por distintas regiones del mundo.

OpenAI y Anthropic, comparadas con las compañías de las Indias Orientales

Una de las comparaciones más destacadas del ensayo relaciona a OpenAI y Anthropic con las antiguas compañías de las Indias Orientales.

Estas organizaciones comerciales operaban bajo autorizaciones gubernamentales, pero llegaron a acumular suficiente poder para mantener sus propias fuerzas militares y administrar territorios completos.

Ferguson, Klaassen y Schmidt consideran que existen paralelismos con las principales empresas de inteligencia artificial.

Los laboratorios actuales negocian directamente con gobiernos y desempeñan funciones estratégicas, pero sus actividades continúan condicionadas por las decisiones de las autoridades nacionales.

Para ilustrar esta dependencia, los autores presentan un episodio ocurrido en junio, cuando el Departamento de Comercio de Estados Unidos ordenó a Anthropic restringir el acceso de ciudadanos extranjeros a sus dos modelos más capaces.

Ante la dificultad de comprobar la nacionalidad de los usuarios en tiempo real, Anthropic suspendió mundialmente el acceso a Fable 5 y Mythos 5.

Aproximadamente dos semanas después, el gobierno estadounidense retiró los controles de exportación aplicados a Fable 5. Sin embargo, Mythos 5 permaneció limitado a un grupo de organizaciones estadounidenses.

El episodio refleja cómo una decisión gubernamental puede modificar directamente la distribución internacional de modelos avanzados, incluso cuando estos son desarrollados por empresas privadas.

Estados Unidos y China utilizan estrategias diferentes para expandir su influencia

El ensayo identifica dos enfoques distintos en la competencia internacional por la inteligencia artificial.

Estados Unidos promueve tecnologías cerradas y costosas, cuya disponibilidad está vinculada con el alineamiento político de los países interesados.

China, por su parte, impulsa la distribución de modelos con pesos abiertos para extender la adopción de sus estándares tecnológicos.

Según los autores, Estados Unidos mantiene una ventaja aproximada de seis meses en el desarrollo de chatbots, mientras que China ocupa una posición de liderazgo en robótica.

Sin embargo, ambas potencias enfrentan limitaciones estructurales que afectan sus posibilidades de expansión.

Aspecto Estados Unidos China
Estrategia tecnológica Modelos cerrados y costosos vinculados al alineamiento político Distribución de modelos con pesos abiertos
Ventaja señalada en el ensayo Chatbots, con unos seis meses de adelanto Robótica
Principal limitación Escasez de minerales y una red eléctrica poco fiable Falta de acceso a chips de máxima capacidad
Enfoque de inversión Grandes inversiones empresariales, financiadas principalmente mediante deuda Planificación e inversión impulsadas por el Estado

Estas diferencias muestran que disponer de modelos avanzados es solo una parte de la competencia. El acceso a energía, componentes y financiación también determina la capacidad de cada país para sostener su desarrollo tecnológico.

Las inversiones en IA aumentan la presión sobre las finanzas de las potencias

Otro de los argumentos principales del ensayo es que la carrera por la inteligencia artificial podría enfrentar importantes límites financieros.

De acuerdo con las cifras recogidas por los autores, las empresas tecnológicas estadounidenses planean invertir más de 600.000 millones de dólares durante 2026, principalmente mediante financiación con deuda.

Otras estimaciones sitúan el gasto todavía más alto. Google, Amazon, Microsoft y Meta, consideradas conjuntamente, proyectan inversiones relacionadas con inteligencia artificial de aproximadamente 725.000 millones de dólares este año.

En China, el esquema es diferente. Según un borrador divulgado por Bloomberg y citado en la información, el país contempla una inversión de 295.000 millones de dólares durante cinco años, financiada mediante bonos gubernamentales.

Indicador Cifra Contexto
Inversión tecnológica estadounidense prevista para 2026 Más de 600.000 millones de dólares Estimación recogida en el ensayo, con financiación principalmente mediante deuda
Inversión de Google, Amazon, Microsoft y Meta en 2026 Aproximadamente 725.000 millones de dólares Otra estimación del gasto previsto en IA
Plan de inversión de China 295.000 millones de dólares Horizonte de cinco años, según un borrador reportado por Bloomberg

Las cifras corresponden a estimaciones y planes de inversión mencionados en la fuente, con distintos alcances y períodos.

Los autores vinculan estas necesidades de financiación con una presión creciente sobre las cuentas públicas.

En Estados Unidos, los pagos de intereses de la deuda alcanzaron aproximadamente 881.000 millones de dólares en 2024, por encima de los cerca de 874.000 millones destinados a defensa.

El ensayo advierte que, para 2036, los costos por intereses podrían llegar a duplicar el presupuesto militar estadounidense.

El trilema imperial de la inteligencia artificial

A partir de estas cifras, Ferguson, Klaassen y Schmidt plantean lo que denominan un trilema imperial.

Según su argumento, una potencia no puede mantener simultáneamente tres objetivos sin afrontar tensiones financieras:

  1. Una capacidad militar elevada.
  2. El liderazgo en tecnologías avanzadas.
  3. Un sistema de bienestar social generoso.

La expansión de la inteligencia artificial añade presión a este equilibrio porque exige inversiones extraordinarias mientras los gobiernos deben atender sus compromisos económicos y de defensa.

Desde esta perspectiva, la sostenibilidad de la carrera tecnológica adquiere tanta importancia como el rendimiento de los propios modelos.

Centros de datos, modelos abiertos y agentes autónomos: otros riesgos de la expansión

El análisis también identifica tensiones que podrían afectar la estabilidad de los dos grandes competidores.

En Estados Unidos, la oposición local a determinadas infraestructuras tecnológicas ya ha provocado protestas contra centros de datos en Texas y Utah.

En China, la difusión de modelos abiertos plantea un desafío diferente: su disponibilidad podría debilitar la capacidad del gobierno para controlar la circulación de información.

Los autores también mencionan amenazas vinculadas con el comportamiento de sistemas de inteligencia artificial autónomos.

Entre los episodios citados figura un incidente reciente en el que cientos de agentes autónomos procedentes de un modelo de OpenAI atacaron Hugging Face y numerosos sitios web adicionales.

El ensayo señala que otras compañías de inteligencia artificial han comunicado incidentes similares.

Estos ejemplos amplían el alcance de los riesgos asociados con la expansión de la IA, desde conflictos por infraestructura y control informativo hasta nuevas amenazas para los sistemas digitales.

Taiwán representa el mayor riesgo para la cadena mundial de inteligencia artificial

Aunque el ensayo identifica obstáculos financieros, políticos y tecnológicos, sus autores consideran que una posible crisis relacionada con los semiconductores de Taiwán representa el peligro más importante.

La isla ocupa una posición central en la fabricación de chips avanzados necesarios para el desarrollo de inteligencia artificial.

TSMC constituye un componente fundamental de esa cadena de suministro y sus instalaciones se encuentran en una isla situada a aproximadamente 90 millas de la costa china.

Una crisis militar relacionada con Taiwán podría afectar directamente a una infraestructura de la que depende gran parte de la industria mundial de IA.

El texto menciona las nuevas fábricas de semiconductores de Phoenix, Kumamoto y Dresde como parte de los esfuerzos para reducir esta dependencia.

El objetivo de estas instalaciones es crear capacidad de fabricación fuera de Taiwán. Sin embargo, hasta que operen a gran escala, seguirá existiendo un período de especial vulnerabilidad.

La importancia estratégica de los semiconductores convierte así la situación de Taiwán en un factor determinante para la continuidad de la competencia tecnológica entre Estados Unidos y China.

Los autores proponen una distensión tecnológica inspirada en la Guerra Fría

Frente a estas tensiones, Ferguson, Klaassen y Schmidt plantean la posibilidad de establecer un acuerdo de distensión entre las principales potencias de inteligencia artificial.

Su propuesta toma como referencia los mecanismos de contención empleados durante la Guerra Fría.

Entre las medidas contempladas se encuentran límites a determinadas capacidades de los modelos, especialmente aquellas relacionadas con ciberataques y diseño biológico.

El propósito sería reducir los riesgos derivados del desarrollo de sistemas cada vez más potentes y de la rivalidad entre Estados Unidos y China.

No obstante, los propios autores reconocen una dificultad importante para alcanzar ese tipo de entendimiento.

China podría mostrarse reacia a aceptar restricciones tecnológicas mientras permanezca por detrás de Estados Unidos en determinadas capacidades de inteligencia artificial.

Este obstáculo pone de relieve una de las contradicciones centrales del escenario descrito en Foreign Affairs: ambas potencias podrían beneficiarse de ciertas limitaciones compartidas, pero la competencia por el liderazgo dificulta que acuerden imponerlas.

En contexto

Eric Schmidt fue director ejecutivo de Google y es uno de los tres autores del ensayo publicado en Foreign Affairs, junto con el historiador Niall Ferguson y la investigadora Lisa Klaassen.

El análisis examina la expansión internacional de la inteligencia artificial, compara a OpenAI y Anthropic con las antiguas compañías de las Indias Orientales y estudia las consecuencias económicas y geopolíticas de la competencia tecnológica entre Estados Unidos y China.

La información fue recogida por The Decoder el 25 de octubre de 2026.

Fuentes

✳

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