Una carpeta llena de notas puede contener mucha información y pocas decisiones. Para recuperar lo útil, empieza separando tres cosas: lo que sabes, lo que debes hacer y lo que todavía necesitas averiguar.
Una plantilla mínima
Organiza las notas siguientes en tres secciones:
1. Decisiones explícitas.
2. Tareas, con responsable y fecha solo si aparecen.
3. Preguntas sin resolver.
Conserva el sentido original. No completes datos ausentes.
Para cada punto, cita una frase breve de la nota de origen.
Comprueba la atribución
Revisa que cada decisión esté realmente en el material. «Podríamos lanzar el viernes» no equivale a «lanzaremos el viernes». Una posibilidad puede terminar convertida en una tarea si no prestas atención a ese matiz.
Cierra el ciclo
Lleva las tareas confirmadas a la herramienta donde ya trabajas. Guarda las preguntas junto al proyecto y comparte las decisiones con las personas que deban conocerlas. El resumen solo aporta valor cuando vuelve al flujo de trabajo.
Prueba la plantilla con una reunión breve o una nota de proyecto. Ajusta los encabezados a tu equipo y reutiliza la estructura durante una semana antes de añadir más complejidad.


